jueves, 14 de marzo de 2013

Deo Gratias

Hermanos y hermanas, buenas noches.
Sabéis que el deber del cónclave es dar un obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo, pero aquí estamos.
Os agradezco la acogida, también a la Comunidad Diocesana de Roma, a su obispo, gracias. Y antes de nada quisiera rezar por nuestro obispo emérito Benedicto XVI.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Y ahora empezamos este camino Obispo Pueblo. El camino de la Iglesia. Aquella que preside en la caridad toda las iglesias. Un camino de hermandad, de amor, de fe entre nosotros. Recemos siempre por nosotros los unos por los otros. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran hermandad.
Os auguro que este camino de la iglesia que empezamos hoy, y en el que me ayudará mi cardenal Vicario aquí presente, será fructuoso para la evangelización y para esta hermosa ciudad.
Y ahora quisiera dar la bendición pero antes os pido un favor. Antes de que el Obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis al señor para que me bendiga a mi. La oración del pueblo pidiendo la bendición para su obispo. Hagamos en silencio esta oración vuestra para mi.
Dirijo esta bendición a vosotros y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
(Bendición Orbi et Orbi)
Muchas gracias por la acogida que me habéis dado. Nos veremos muy pronto, buenas noches y buen descanso.

viernes, 1 de marzo de 2013

Davant la nova situació de Seu vacant


Per la renúncia del Papa Benet XVI, i el Conclave per a l'elecció del nou Bisbe de Roma, posem unes indicacions litúrgiques que ens poden ajudar durant aquest període particular que vivim al Església.

INDICACIONS litúrgiques

Tal com preveu l'Ordenació General del Missal Romà (n. 374) els Bisbes diocesans davant "una greu necessitat o utilitat pastoral" poden enviar o permetre que se celebri la Missa amb els formularis previstos per "Diverses necessitats" també en Quaresma i Pasqua. Aquesta possibilitat no es preveu per als diumenges, els dies de la Setmana Santa i la Vuitena pasqual. Seguint les diverses suggeriments provinents de la Conferència Episcopal Italiana les diverses diòcesis del món han aportat suggeriments per les comunitats cristianes. Presentem seu resum amb les següents indicacions:

1. Durant la Seu vacant

 a) Omissió del nom del Papa

en la pregària eucarística i en la Litúrgia de les Hores

Des de les 20.00 h del 28 febrer (inici de la Seu vacant), fins l'elecció del nou segle Pontífex, en la Anàfora Eucarística s'omet el nom i la menció del Papa fent memòria únicament del Bisbe.

Així mateix, en les pregàries de la Litúrgia de les Hores es suprimeix la intercessió pel Papa,. Convé, en el seu lloc, afegir una prez demanant l'assistència de l'Esperit Sant pels Pares Cardenals.

b) Pregària per l'elecció del Papa de Roma

L'Església recomana que durant el període de seu vacant «tots els pastors i els fidels, a tot el món, elevin a Déu fervents oracions perquè il · lumini les ments dels Electors i els mantingui units per exercir el seu ofici, a fi que l'elecció del Romà Pontífex sigui sol · lícita, unànime i en bé de la salvació de les ànimes i de tot el poble de Déu »(Ordo rituum conclavis, 19).

El Bisbe diocesà, tal com està previst en l'ordenament litúrgic (cf. OGMR núm. 374), si ho creu oportú, pot concedir o manar que en la pròpia Diòcesi es celebri en els dies firals la Missa «Per triar un papa» (Missal Romà, Misses per Diverses necessitats, núm. 4) amb vestidures morades: el color litúrgic del Temps de Quaresma (cf. OGMR núm. 347).

L'oració col · lecta de la Missa "Per triar un papa" (n. 4) pot ser sempre lliurement usada com oració conclusiva de la "Oració dels fidels" a les celebracions eucarístiques fins al final del Conclave.

2. Després de l'elecció del Bisbe de Roma

Tal com apareix en la Constitució Apostòlica Universi Dominici gregis (22 nov. 1996): «Després de l'acceptació, l'elegit que ja hagi rebut la coordinació episcopal, és immediatament Bisbe de l'Església Romana, autèntic Papa i Cap del Col · legi Episcopal; adquireix de fet la plena i suprema potestat sobre tota l'Església, i pot exercir-"(núm. 88). Per tant, des del moment de la proclamació del Romà Pontífex triat, l'Església en les celebracions litúrgiques fa esment del Papa a la manera acostumat (a la pregària eucarística diària i, quan s'indica, en les pregàries de l'Ofici de Vespres).

El Bisbe diocesà, tal com està previst en l'ordenament litúrgic (cf. OGMR núm. 374), si ho creu oportú, pot concedir o manar que en la pròpia Diòcesi-fora dels diumenges, solemnitats i la setmana santa-es celebri la Missa «Pel papa» (Missal Romà, Misses per Diverses necessitats, núm. 2) amb vestidures del color litúrgic del Temps en què se celebra (cf. OGMR núm. 347).

Les dues oracions col · lecta de la Missa "Pel papa" (n. 2, A i B) poden ser lliurement utilitzades com oració conclusiva de la "Oració dels fidels" a les celebracions eucarístiques durant els dies que van des de l'elecció fins al inici del ministeri petrí o en un altre moment oportú en què es tinguin celebracions especials.

sábado, 13 de agosto de 2011

Más allá de la tentación

Lo propio de la tentación consiste en “tentar”, atraer, sugestionar, absorber, arrastrar. Especialmente cuando la tentación consigue presentarse como algo “bueno”, como una solución para los problemas personales, o como la conquista de caminos fáciles para la felicidad.
Pero la tentación pierde casi toda su fuerza seductora cuando dentro del alma hay una certeza profunda: Dios se interesa por mí, Dios me busca, Dios me acompaña, Dios me salva, Dios me ama.
Entonces la vida empieza a ser vivida de otra manera. Ya no nos fijamos si algo es fácil o difícil, si estamos cansados o felices, si nos faltan muchas cosas o si vivimos holgadamente. Lo que importa, lo que lleva a una madurez profunda y serena, es poder anclar el corazón en la bondad divina.
La vida cristiana no es simplemente una lucha para evitar caídas, para huir de las tentaciones, para mantener un poquito la gracia que recibimos en el bautismo y en los demás sacramentos. No es una vida de trincheras, a la defensiva. Más bien, es una vida de conquista, de lanzamiento, de santo valor para emprender mil obras buenas, para ayudar a un familiar enfermo, para escuchar al abuelo que desea tener alguien a su lado, para sonreír a un niño que necesita cariño en casa y en la escuela.
Cuando nos ponemos en marcha, cuando dejamos que el amor guíe nuestros pasos, la tentación poco a poco se desinfla, como un globo voluminoso pero hueco e indefenso.
Tenemos que descubrir la fuerza de nuestra fe cristiana. El pecado no es nunca capaz de llenar el corazón hecho para lo eterno. Sólo el amor, y un amor pleno, auténtico, es capaz de dar sentido a nuestros pasos, de sacarnos de las tinieblas y de introducirnos en el mundo de la vida.
La tentación, incluso alguna breve caída, quedarán atrás. Sabremos pedir perdón desde las lágrimas, en una confesión bien hecha. Sabremos, sobre todo, descubrir que a quien mucho se le perdona mucho ama (cf. Lc 7,36-50).
Entonces, y sólo entonces, la vida cambia. Vale la pena descubrir la belleza de nuestra vocación cristiana, para empezar a ser, de verdad, hijos en el Hijo, ovejas rescatadas que se dejan llevar, mansamente, sobre los hombros del Pastor bueno...

(P. Fernando Pascual LC)

http://es.catholic.net/imprimir/index.phtml?ts=5&ca=32&te=249&id=34587

martes, 12 de julio de 2011

Martes de la 15ª semana de Tiempo Ordinario.

Éxodo 2,1-15a, Sal 68, 3.14.30-34 , Mateo 11,20-24

“¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida!.” En que tono diría Jesús esos “ay”. No creo que fuese enfado, desesperanza o impotencia. El Señor sabía que todavía tenía que pasar por la cruz para la redención de todo el género humano.

Esos “ay” recuerdan a la cerrazón del Evangelio del domingo: “para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure.” Es la tristeza de ver que se rechaza la salvación de Dios, cuando la tenemos tan a mano. La desesperanza, pensar que no hay salida o que ni siquiera Dios es capaz de salvar nuestra vida. Peor todavía los que piensan que pueden apartan a Dios de su vida, que su corazón no les va a pedir más, que su alma descansará serena. Pero no será así, recordemos a San Agustín: “el hombre está hecho para [el Amor de] Dios” y no se conforma con amoríos.

Comulgamos, nos confesamos, hacemos oración…, pero nos contentamos con una vida mediocre, pensamos que no podemos ir a más, compaginamos nuestra vida con nuestros pecados, pensamos que somos así y dejamos de luchar. Nos creemos incapaces de volver a la vida de la Gracia, al Amor primero. Humanamente nos podrá parecer difícil. Para nosotros, heridos por el pecado, parecería más fácil rescatar al pueblo de Israel, teniendo a Moisés cerca del Faraón, pero Dios le coloca lejos, “en el país de Madián.” La vida del cristiano no puede ser añoranza, es camino.

Nuestra Madre la Virgen, conocía claramente el camino. Pídele a ella que sea tu guía, y por muy anquilosado que estés en tu vida, ella te volverá a reconducir hacia Cristo.

jueves, 23 de junio de 2011

Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Dt. 8, 2-3. l4b-l6a, Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20, Cor. 10, 16-17, Jn. 6, 51-58

Afirmaba Pablo VI: "el pan consagrado se conserva en el tabernáculo como centro espiritual de la comunidad religiosa y de la parroquia". El Papa Juan Pablo II: "sin el culto eucarístico, como su corazón palpitante, la parroquia se vuelve estéril". ¿No estará en la falta de adoración eucarística la esterilidad de algunas parroquias? En otro documento "EL PRESBÍTERO, PASTOR Y GUÍA DE LA COMUNIDAD PARROQUIAL" dice: "el dinamismo ministerial -exento de una sólida espiritualidad- se traduciría en un activismo vacío y privado de valor profético ... entretenerse en coloquio íntimo de adoración frente al Buen Pastor, presente en el Santísimo Sacramento del altar, constituye una prioridad pastoral superior, con mucho, a cualquier otra". Pero inserta una llamada a los fieles. Catequistas sin adoración al Santísimo, catequistas estériles. Asociaciones apostólicas sin adoración al Santísimo, frío e inútil activismo. "La fuente de la vida es la Eucaristía", sin ella no hay vida. Una parroquia, pues, sin adoración eucarística está enferma o al menos con poca vida, o quizás muerta. Reunid un grupo que responda a esa tarea y convertíos así en el fermento secreto y eficaz de vuestra parroquia, y pedid a los sacerdotes que os expongan el Santísimo para adorarlo y les daréis una gran alegría. Hay quien dice que quisiera "ayudar" en su parroquia pero no sabe cómo; pues ahí lo tienes: ponte de rodillas ante el Sagrario, adora, repara, suplica... y ya estás ayudando de la manera más eficaz.

sábado, 18 de junio de 2011

Domingo de la Santísima Trinidad

Éxodo 34, 4b-6. 8-9, Dn 3, 52 - 56, san Juan 3, 16-18

Nada tan cercano a nosotros como Dios. Y sin embargo nada tan misterioso y escondido. El profeta Isaías dice hablando de él: "verdaderamente tú eres un Dios escondido" (Is 45, 15) Y si está escondido, ¿cómo buscarle y dónde encontrarle? San Juan de la Cruz nos responde: "el Verbo de Dios, junto con el Padre y el Espíritu Santo, esencial y presencialmente, está escondido en el íntimo ser del alma" (Cántico 1, 6).
¡La Santísima Trinidad, único Dios verdadero, habita en mí! Y ante este misterio, el Santo prosigue: "Mi alma ... tú misma eres el aposento donde Dios mora ... que es cosa de grande contentamiento y alegría ... ser que está tan cerca de ti, que esté en ti, o por mejor decir tú no puedes estar sin Él" (Cant 1, 7). Pero ¿cómo encontrarle? Y el mismo Santo doctor nos sigue enseñando: "a Dios no se va sintiendo, ni viendo, ni tocando... sino creyendo y amando. La fe y el amor son las dos manos de ciego que cierta y seguramente te llevan a Dios" (Cant 1, 10). Por lo tanto cristiano que tienes fe y quieres encontrar a Dios búscale en tu corazón y "pósate y alégrate en tu interior recogimiento con Él pues le tienes tan cerca" (Cant 1).

En el corazón del hombre no suelen funcionar bien las cosas. Hay en su interior un cúmulo de fuerzas que quieren hacerse con el poder y que serían la destrucción del hombre. Dios, sin embargo, nos ha puesto en la pista de la solución. Decía Jesús: "si alguno me ama, mi Padre le amará y vendremos a él y haremos morada en él". El amor nos conduce, unido a la fe, al encuentro con el Dios vivo, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que quiere venir a vivir en nuestro corazón. Sentirnos así poseídos por Dios y en su compañía es un don de la gracia. ¡Vivamos la gracia! Parece imposible que seamos tan poco diligentes en huir del pecado y vivir la entrañable presencia de la Trinidad en nuestra alma. Y, sin embargo, ahí está la realidad. "Mira, cristiano, que no sólo te prometo la vida eterna, sino que te doy mi misma vida, viviendo en tu corazón", nos dice el Señor. Y todo ello gratuitamente. Ya pagó Jesús por nosotros, sólo acercarnos a la fuente de la gracia y llenarnos de ella. Es decir, confesar nuestros pecados y vivir vigilantes. Para las personas superficiales que se alimentan de la vanidad de los sentidos y de las cosas mundanas y vanas, nada significa esa presencia de Dios en el alma y en nada lo valoran. Pero cómo lo aman, buscan y gozan los cristianos que viven su fe y se alimentan del amor. (D. Gaspar)

martes, 7 de junio de 2011

Miércoles de la 7ª semana de Pascua.

Hch 20, 28-38; Salm 67, 29-36; Juan 17, 11b-19

El Señor se está despidiendo de los suyos. Por una parte anuncia a sus apóstoles que va a dejarlos pero, por otra, muestra que siempre va a estar pendiente de ellos. Por eso le pide al Padre que los guarde.

En la primera lectura narra cuando Pablo se va de Éfeso. Aquí Pablo señala: “tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar”. Por tanto:

Jesús reza a Dios Padre pidiendo que cuide a los que son suyos. San Pablo exhorta a los dirigentes de Éfeso a que se cuiden ellos mismos.

San Pablo pide también que cuiden de los fieles que Dios les ha encomendado. Dios nos cuida haciendo que nosotros tengamos cura los unos de los otros.

San Pablo también señala: “Ahora os dejo en manos de Dios y de su palabra, que es gracia, y tiene poder para construiros”. La historia está llena de ejemplos de cristianos que sobreviven porque se ayudan mutuamente. La misma Iglesia es signo de cómo caminamos juntos en la fe sosteniéndonos los unos a los otros. Y todo es movido y edificado por la gracia de Dios.

Nadie puede pensar que va a sostenerse solo. San Agustín lo denuncia frente a la herejía donatista. Estaban orgullosos de su fe y despreciaban al resto de los cristianos, a los que veían débiles. Quizás, tenían más virtudes que otros, pero al final acabaron desapareciendo.

Hemos de rezar por la unidad de la Iglesia. La comunión no sólo nos mantiene firmes en la unión con Jesucristo, sino que, además, impide las desviaciones doctrinales, evita los peligros del orgullo y es fuente de enormes alegrías, porque expresa el poder del Evangelio.

Martes de la 7ª semana de Pascua.

Hch 20, 17-27; Salm 67, 10-21; Juan 17, 1-11a

El corazón del hombre anhela la vida feliz. Y cuando intentamos satisfacer esa felicidad con las cosas temporales nos mundanizamos y, entonces, la vida se nos hace aún más pesada.

A san Pablo su encuentro con el Señor le supuso un cambio radical. Ninguna contrariedad ni sufrimiento podían quitarle la alegría de su vida. Cada instante estaba lleno de la intensidad de su relación con el Señor.

También afirma “pero a mí no me importa la vida”. Hay personas a las que la existencia se les hace tan cuesta arriba que preferirían morir. No es ese el sentido de la afirmación paulina. No le importa la vida, mantenerla, porque ya ha encontrado su sentido: vivir para el Señor. Por eso se pone totalmente en manos del Espíritu Santo. Va hacia Jerusalén y se le anuncia el sufrimiento. Si en su frase san Pablo quisiera decir que prefiere la muerte, huiría de las “cárceles y luchas” que le esperan. Porque sólo quieren la muerte quienes no soportan el sufrimiento de este mundo.

Por eso san Pablo no está aferrado a la vida de este mundo. Ha conocido ya la vida eterna al conocer al Señor y anticipa en este mundo la eternidad que le es prometida. Sabe que la felicidad del cielo es mucho más grande que cualquier gozo terreno, pero también experimenta que vivir para el Señor es lo único que llena plenamente nuestros días en la tierra.

viernes, 27 de mayo de 2011

Si me amarais

"Si me amarais guardaríais mis mandamientos... "Palabras son estas del Señor que, como un hachazo, caen sobre la espiritualidad de sentimentalismos. Un amor hecho de obras quiere el Señor. Nada tan lógico.

Nos decía D. Gaspar: Obras son amores y no buenas razones, dice nuestro refranero. Alguno dirá: "ya estamos con los mandamientos; eso es una imposición; amar es lo que importa". Hablar así es desenfocar el tema. Dios, creador del hombre y del mundo, tiene como proyecto su gloria y la felicidad del hombre. Para ello pone leyes en la naturaleza y mandatos para el hombre, en orden a que todo discurra bien; su voluntad -mandatos- no emanan de otra fuente que la del amor y sabiduría infinitas. No es molesto el mandato de Dios, lo verdaderamente molesto es la trasgresión del mismo. Más que molesta, esa desobediencia, es ruinosa para el hombre y la sociedad. Imaginad una sociedad donde se observaran perfectamente y por todos, los mandamientos de Dios. ¿No sería una sociedad ideal? Nadie haría mal a otro, se amarían como hermanos, nadie robaría, ni mataría, ni quitaría la fama, ni el dinero, ni la mujer de otro. No habría egoísta ambición de poder y tener; ni trato injusto a nadie... Quedarían en paro forzoso todos los policías. Lo verdaderamente molesto, dañoso y que hace derramar tantas lágrimas a la humanidad es lo contrario: el egoísmo, la ambición, el afán injusto de riquezas y de placer, el odio, etc. Es decir, el no cumplimiento de la ley de Dios. ¿Que esto es una utopía? Pues sí, la utopía que el amor y sabiduría infinitos de Dios han señalado para sus hijos los hombres. Merecería la pena intentado.

viernes, 20 de mayo de 2011

Quien me ha visto a mi, ha visto al Padre

San Juan 14,1-12

El problema de la historia de la humanidad no es que el hombre no creyera en Dios, el problema era no saber como era Dios, de este pequeño detalle se dio cuenta el Padre y mando a su Hijo para dárnoslo a conocer.

Por eso dice quien me ha visto a mi ha visto al Padre, porque el Padre y yo somos uno, o sea, que es lo mismo verlo a Él que si viéramos al Padre, pero al Padre nadie lo ha visto, aunque si lo hemos visto, porque lo hemos visto a Él.

Quizás si en vez de decir Jesús es Dios, dijéramos, Dios es Jesús, nos resultaría más fácil entenderlo, porque Jesús es el rostro en el que podemos ver a un Dios, amoroso, compasivo, que no puede vivir sin nosotros, que le faltamos nosotros para ser feliz. ¿Le ayudamos o lo dejamos solo esperando eternamente?, tu decides, aunque ya sabes que no decidir también es una opción, perdón una elección..

lunes, 9 de mayo de 2011

Ser cristiano no es solo un premio de vida eterna

El otro día en una conversación me dijeron que la farsa del cristianismo es prometer una cosa que será después de la muerte para tranquilizar al hombre con una mentira que le hace sentirse bien.

Jesús dice que la voluntad del Padre es que todo el que cree en el Hijo tenga vida eterna. Si esa vida eterna fuera algo sólo posible después de la muerte no tendría sentido un sacramento como el de la Eucaristía. Tampoco el bautismo.

Los que que quieren ser bautizados, piden ser iniciados en la fe. En el ritual se les pregunta: ¿Qué pides a la Iglesia? Y ellos responden: la fe. Después, continúa el interrogatorio, se les dice: ¿Qué te da la fe?, y contestan: la vida eterna.

Esa vida eterna, que piden a la Iglesia, les es infundida ya en el bautismo porque, principalmente consiste en la participación en la vida del que es Eterno, que es Jesucristo. Esa eternidad se nos da ya ahora. Seguirá después de la muerte y de otra manera, pero ya ahora participamos en ella.

Una de las características del cristianismo es la profunda coherencia de su doctrina. Tanto que todo el edificio del dogma está interrelacionado con tal armonía que es de una considerable belleza. Por eso no entiendo a quienes toman una parte o  asumen la casi totalidad pero suprimen lo que no les gustan. Todo el catolicismo es armónico y por eso necesita del equilibrio, solo desde esa perspectiva global encajan las piezas.

Dentro de esa coherencia, si en la comunión recibimos verdaderamente a Jesucristo, entonces la vida que Él nos comunica es la suya, no otra porque lo recibimos a Él. Y Él es eterno porque es Dios. Por tanto, en la comunión se nos comunica la eternidad del que es Eterno.

Ciertamente ahora no la gozamos en toda su plenitud, pero ya nos es comunicada. Por eso decimos que nos da gracia o que la Trinidad inhabita en el alma del justo. Tampoco tendría sentido afirmar que nos incorporamos a Cristo si no nos unimos vitalmente a Él. La plenitud de esa vida, que se da germinalmente y es susceptible de crecimiento (de ahí la importancia de cultivar la vida interior), se dará con la resurrección de la carne, consecuencia de la resurrección de Jesucristo.

El testimonio de que esto es así lo encontramos en la vida de la Iglesia. Estos días también escuchamos el relato de los Hechos de los Apóstoles. Concretamente ahora estamos leyendo el martirio de Esteban y la persecución sufrida por los primeros cristianos. ¿Si no vivieran de algo más alto podríamos entender su fortaleza y su fecundidad apostólica? La respuesta, sencillamente, es no. Las acciones son consecuencia de la vida, y en el caso de la Iglesia es la de un pueblo unido a su cabeza, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

sábado, 30 de abril de 2011

Domingo II de Pascua

Hch 2, 42-47, Sal 117, 1 Pedro 1, 3-9, Jn 20, 19-31

Maltrátame que te perdono

Muchos salmos se refieren a la esperanza, o a la alegría, a la confianza en Dios, al abandono en sus manos, el salmo de hoy tiene esta característica: “diga la casa de Israel: eterna es su misericordia”. No hay nada que llene de más esperanza al pecador que saber que la misericordia de Dios es eterna.

Cuidado, lo que está en juego es la vida eterna: “Dios es tan bueno que aunque yo no sea muy bueno, 'como es eterna su misericordia', Él me perdonará y, al final me salvará. Este pensamiento, es muy peligroso, porque aun con apariencia de verdad, lleva dentro un engaño.

Pero independiente de las justificaciones que queramos buscar, hace falta ser un poquito…, (ya se entienden los puntos suspensivos),  para tener tan cerca alguien que nos quiere tanto, que lo podemos pisotear, ofender, despreciar, profanar, por el simple motivo de que nos perdona, entonces pienso yo; ¿si no nos perdonara, lo querríamos más?, amigos como tu no los quiero yo y por desgracias eso mismo lo hacemos con las personas, no hace falta irse muy lejos, mirad como responden los hijos a los padres y nadie los corrige, pobrecito es que sus padres lo quieren mucho y por eso se lo perdonan.

La Misericordia de Dios es eterna para con sus hijos, que somos nosotros, mientras estamos en esta vida. Luego, el juicio tiene que ser, justo, porque si no, aunque parezca una perogrullada, sería “injusto”.

Otra vez más, gracias Señor, porque no nos pagas según nos merecemos.

lunes, 25 de abril de 2011

Martes Octava de Pascua

“¿Por qué lloras?”, dos veces se le pregunta a María Magdalena, preciosa la fortaleza de esta mujer que no se queda en la desolación, en la tristeza, en la desesperanza sino que pone todos los medios para superar ese momento de desconcierto: “dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré”. Entonces el Señor le llama por su nombre y María reconoce el Señor resucitado.

Seguro que al igual que la Magdalena nosotros también hemos empezado a poner los medios para salir de nuestros apoltronamientos después de esta cuaresma, comencemos a vivir de cara a Dios, deja de mirarte a ti mismo, olvídate, no te quieras tanto y quiere un poquito más al Señor, el ha resucitado por ti y tu todavía pensando en lo triste que es tu vida, soñando lo que podrías haber hecho si…, etc. Recuerda que una posibilidad no es una realidad, no vivas idealizando tus sueños, porque aunque en tus sueños siempre triunfes no dejan de ser sueños, despierta, resucita, vive la vida, equivócate y se valiente para corregir tus errores, sentirás la alegría y la satisfacción de la superación, no te imaginas lo maravilloso que puede llegar a ser la posibilidad de dirigir tu vida y si dentro de todo eso puedes descubrir que Dios es quien lo ha hecho posible, entonces ni te cuento lo que podrás llegar a hacer con tu vida.

Lunes Octava de Pascua

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“Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais.” Los apóstoles (hombres que habían demostrado su valor abandonando a Cristo en las horas difíciles) se disfrazan para robar cadáveres moviendo una pesada losa, mientras los soldados disfrutaban de un sueñecillo reparador. No sé si la historia tuvo éxito en su tiempo, pero ahora parece que si.

Hoy a muchos les han robado a Cristo, no han conocido nunca y nunca han tratado al Dios encarnado para nuestra salvación, entregado para nuestra justificación, resucitado para nuestra glorificación. Solo conocen un Jesucristo lleno de normas y consejos morales, pero que parece incapaz de pronunciar las primeras palabras que salen de sus labios una vez resucitado: “Alegraos”, “No tengáis miedo”.

Nos roban a Cristo y nos presentan otro cuyo fruto es la rutina, la tristeza, el desencanto, las caras largas, la angustia, la depresión, el desconsuelo. Nos quitan a Jesucristo de la historia para convertirlo en un personaje de cuento.

“No tengáis miedo”, así comenzaba el Papa Juan Pablo II su pontificado. “No tengáis miedo”, así comienza Cristo resucitado a dar sentido a toda la historia de la Salvación. No tengas miedo a decirte en tu interior: “No quiero que nadie me robe la alegría. Me niego a que me cambien la buena noticia que es proclamada por esas santas mujeres, por Pedro –valiente otra vez-, por la Iglesia en toda su historia, ¡hoy!. Renuncio a las falsas imágenes de Dios que me impiden acercarme a la alegría, acercarse a Cristo es acercarse a la alegría auténtica del corazón que ama sin temor, sin miedos.

viernes, 22 de abril de 2011

En la Vigilia Pascual

La cuaresma encuentra su culminación en el Triduo Pascual, en particular en la Vigilia Pascual: al renovar las promesas bautismales, reafirmamos que Cristo es el Señor de nuestra vida, la vida que Dios nos comunicó cuando renacimos «del agua y del Espíritu Santo», y confirmamos de nuevo nuestro firme compromiso de corresponder a la acción de la Gracia para ser sus discípulos.
Nuestro sumergirnos en la muerte y resurrección de Cristo mediante el sacramento del Bautismo, nos impulsa cada día a liberar nuestro corazón del peso de las cosas materiales, de un vínculo egoísta con la «tierra», que nos empobrece y nos impide estar disponibles y abiertos a Dios y al prójimo. En Cristo, Dios se ha revelado como Amor (cf. 1 Jn 4, 7-10).

La Última Cena

martes, 19 de abril de 2011

Jueves Santo

La Misa del Jueves Santo es una celebración entrañable en la que nos podemos sentir como si fuéramos uno de los apóstoles que, presididos por Jesús, participó en la cena de despedida, coincidiendo con la cena pascual que hacían todos los judíos. Aquella última cena de Jesús con sus discípulos contenía toda la densidad de una despedida para ir a la muerte, y todo el mensaje de la institución de un memorial, que quedará por siempre presente en la vida de los seguidores de Jesús: Haced esto en memoria mía, les dijo.

Durante la cena, Jesús lavó los pies a los apóstoles. Era una lección práctica y esencial para quienes después celebrarían o participarían de la Eucaristía. Fue el testamento de la caridad fraterna. Podemos entender perfectamente que en la mente de Jesús el amor y el servicio entre hermanos no es un añadido a la Eucaristía o una consecuencia moral de la misma, sino que forma parte esencial de la celebración. Con otras palabras: una Eucaristía sin apertura al hermano no sería de ninguna manera la Eucaristía que Jesús quiso.

Miércoles Santo

“¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?” El modo de actuar de Judas, es el de estar arrebatado por sentimientos de envidia y avaricia. Es capaz de entregar a aquel que sólo le ha demostrado amor y compasión, simplemente porque se ha dejado dominar por la codicia. Se ha convertido en esclavo de sus pasiones, dejando a un lado la verdad, para caer en la mentira de lo aparente y superficial… hasta el punto de llevar a su “amigo” a la traición y la muerte.

Teniendo cerrados los oídos y el corazón oía sin escuchar las palabras de Jesús en la Última Cena. Como buen traidor sólo se espabiló su oído cuando oyó las palabras “uno de vosotros me va a entregar.” Lo que no podía esperar era la sencillez de la respuesta de Jesús. Sin gritarle, sin llamar la atención de los que estaban a su alrededor, sin acusarle y denunciarle le dijo al oído, casi en confidencia: “Tú los has dicho.”

Cuántas veces Dios nos trata así. Simplemente nos dice: Mira tu corazón, examina el fondo de tu alma. Tú y yo sabemos muy bien cuáles son las raíces de nuestras traiciones. Pecamos cuando no escuchamos su Palabra, cuando queremos que diga lo que nosotros queremos oír, cuando estamos a su lado pero tenemos el corazón muy lejos de Él, cuando no somos sencillos, humildes y agradecidos.

Judas se ahorcó, Cuando se dio cuenta que perdía a Jesús palpó el frío amor de las treinta monedas, incapaces de hacer arder su corazón como en otro tiempo hacía la palabra del Maestro, se desesperó. Perdió la ilusión cuando una vez acabado su servicio a la traición se dio cuenta de quién era el único que le quería como era, no por lo que hacía o decía, sino por él mismo, con todas sus debilidades.